Caso de estudio
Tasarg
Un AVM —sistema de valuación automática— para el mercado inmobiliario argentino. Esto es cómo lo construimos, y qué tuvimos que resolver en el camino.
El problema de una inmobiliaria
Una inmobiliaria de Orich nos planteó un problema concreto: alguien que quiere tasar una propiedad —sin saber todavía si la va a vender o alquilar— tiene que perder tiempo, y a veces plata, para conseguir un número. Esa fricción hace que mucha gente ni lo intente, y la inmobiliaria pierde ese contacto antes de que exista.
Evaluamos que tenía sentido resolverlo, y lo construimos: un AVM que da una tasación aproximada, gratis, en minutos. Quien tasa resuelve su problema sin trámites; la inmobiliaria recibe el contacto de alguien que ya mostró intención real.
Lo que recibe cada inmobiliaria
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Web propia.Con catálogo sincronizado desde su CRM —no hay que cargar nada dos veces— y a medida: un sistema interno con las estadísticas que decida ver, y un agente web que atienda consultas por su cuenta (en desarrollo).
Catálogo sincronizado desde el CRM, en la web del cliente. -
El motor integrado en su sitio.El mismo AVM, corriendo adentro de su propia web.
El AVM, adentro del sitio del cliente. -
Presencia en el Hub.Cuando alguien tasa en su zona, aparece — cómo funciona esto, más adelante.
De un cliente a muchos
Al poco de estar funcionando, el patrón era claro: había gente tasando propiedades en zonas donde ese cliente no operaba, o de un tipo que no era el suyo. La demanda real era más grande que lo que un solo cliente podía cubrir — y quedarse ahí le ponía un techo a Tasarg antes de arrancar.
Tasarg nació para resolver el problema de una sola inmobiliaria. Funcionaba, pero estaba armado para ese único cliente: tenía su identidad escrita directo en el código. Para que sirviera a otra sin romper nada, hubo que separar eso —aislar los datos de cada cliente entre sí, poder dar de alta uno nuevo sin tocar código, y migrar lo que ya existía mientras el primero seguía en producción. Eso es lo que separa un producto de un proyecto hecho a medida de un solo caso.
La función que identificaba al cliente nació con un valor fijo, porque solo había uno. El salto fue reemplazarla por un modelo de datos real —Tenant, Lead, Valuation— con cada tasación y cada contacto aislado por empresa, sobre una base de datos propia, migrando lo que ya existía sin bajar el servicio del primer cliente.
El Hub
Con varios clientes cubriendo distintas zonas, encontramos algo que no habíamos anticipado: la mayoría de las tasaciones pasan directo por tasarg.com, sin pasar por el sitio de ninguna inmobiliaria en particular — y aun así, muchas caían justo en una zona que algún cliente de Tasarg ya trabajaba. Antes del Hub, esa coincidencia se perdía. Ahí se nos ocurrió algo simple: mostrarle a cada persona la inmobiliaria —cliente de Tasarg— que cubre su zona, si hay alguna.
Hoy, cuando alguien tasa una propiedad, ve —en forma de ficha— las inmobiliarias que ya adoptaron Tasarg y trabajan esa zona, y decide si quiere contactarse. Y la inmobiliaria, del otro lado, recibe un aviso: se entera de que hay alguien con intención real de vender o alquilar cerca suyo.
Así nace el Hub: la red de clientes de Tasarg, puesta a trabajar para cualquier tasación que caiga en su zona.
Dónde está hoy
Hoy Tasarg tiene dos inmobiliarias en producción, cada una con su ecosistema completo funcionando: web propia, panel, motor integrado y presencia en el Hub. Y tasarg.com sigue corriendo como vidriera directa del producto — cualquiera puede tasar una propiedad ahí mismo, sin ser cliente de nadie.
Calcula con los datos que puede conseguir de forma pública, y eso todavía deja una distancia con lo que sabe un tasador con años en la zona. La pieza que más pesa para achicar esa distancia son los precios de cierre reales —lo que efectivamente se paga, no lo que se publica al anunciar—, un dato que en Argentina no existe de forma pública. Ya implementamos una forma de conseguirlo: bonificamos la integración a cada cliente que nos comparta los cierres de sus propias operaciones. Cuantos más clientes sumen ese dato, más preciso se vuelve el algoritmo con el tiempo.
Qué de esto aplica a tu caso
Si ya tenés algo armado que funciona puertas adentro y te preguntás cómo volverlo un producto que sirva a más de un cliente, esto es exactamente el salto que dimos con Tasarg — con los mismos problemas reales: aislar los datos de cada uno, sostenerlo en producción sin romper lo que ya funcionaba.
Si todavía no tenés nada armado, lo que te sirve de este caso es otra cosa: así se construye algo a medida, evaluando primero si tiene sentido, y con la misma seriedad que le dimos a este.